Kevin Serrano, AragonSport.com
España jugará la final de la Eurocopa por segunda vez consecutiva tras derrotar a Portugal en un combatido encuentro que se decidió en la tanda de penaltis. Ninguna de las dos selecciones ibéricas fue capaz de perforar la portería de su rival durante los 120 minutos de partido. Ahora, Kiev espera para volver a alcanzar la gloria.
La selección española afrontaba el definitivo choque de semifinales con la mente puesta en conseguir el ansiado sueño de lograr cerrar el círculo de Eurocopa, Mundial y Eurocopa, algo que nunca antes nadie ha conseguido. El encuentro estuvo marcado desde el inicio porque Vicente Del Bosque decidió sorprender a todos alineando en punta de lanza a Álvaro Negredo. El vallecano debutaba como titular en la Euro, y lo hacía ni más ni menos que en unas semifinales. El jugador del Sevilla realizó una tarea oscura durante los 53 minutos que estuvo sobre el césped del Doonbas Arena derrochando trabajo y despliegue físico. Sus características le sitúan en el ecuador entre el apoyo y la ruptura, pero en ninguna de las dos facetas destacó ante la infausta presión lusa.
Una de las claves principales del partido fue precisamente esta, la enorme presión que desarrollaron los portugueses para condenar la fluida y rápida circulación del balón española en zonas realmente comprometidas. Además, un rigor táctico defensivo encomiable les situó a las puertas de la gloria sino fuera por su total despreocupación de la parcela ofensiva que les penó de forma notoria. España sabía que tenía que tapar las inclusiones de Cristiano Ronaldo por el costado derecho, consiguiendo que no tuviera espacio suficiente para desarrollar sus enormes carreras. Pero la zaga española volvió a estar de diez cuajando un encuentro brutal. Vale la pena recordar el majestuoso balance defensivo de la selección española en las últimas grandes citas. Tres goles encajados en la Eurocopa 2008, dos en el Mundial 2010 y tan sólo uno en esta Eurocopa a la que aún le queda por disputar la gran final. Cifras realmente espectaculares que ponen de relieve todo el potencial defensivo que se genera desde la posesión del balón.
Contra Portugal, toda la defensa cuajó un partido a la altura de las circunstancias. Quizá ante uno de los encuentros más complicados de los últimos tiempos para el combinado español, la zaga debía responder y lo hizo con creces. El carril que pretendía hacer suyo el portentoso Ronaldo estuvo perfectamente cubierto por Arbeloa y Piqué, ayudados por las continuas coberturas de David Silva, faceta esta que condenó el juego de ataque del canario. El lateral del Real Madrid, criticado en muchos envites de esta competición, realizó un partido sobrio en el plano defensivo tapando las continuas embestidas de su compañero de equipo. La pareja de centrales Ramos-Piqué se mostró realmente infranqueable y sólida, hasta el punto que el futbolista andaluz fue elegido como el MVP del encuentro. Mientras que por el flanco izquierdo apareció de nuevo la eminente figura de Jordi Alba. El jugador ché hizo suya toda la banda izquierda, dio profundidad al equipo, se asoció de una manera gloriosa con sus compañeros de ataque generando continuas superioridades que ayudaban a encontrar los únicos espacios en la infranqueable defensa lusa, estuvo muy atento realizando continuas coberturas a sus compañeros… En definitiva, el catalán volvió a firmar un encuentro brillante sin atenazarse ni un ápice ante la que es su primera gran competición con España. Las continuas ayudas del doble pivote facilitaron también al exitoso trabajo defensivo. Ambos, situados de nuevo en paralelo como un doble pivote real, dominaron su zona a la perfección.
Por otro lado, la mitad superior de la selección adoleció durante los 90 minutos reglamentarios. El medio del campo portugués formado por Veloso, Meireles y Moutinho desactivó por completo a los futbolistas de tres cuartos españoles. El despliegue físico de los tres integrantes de la medular acompañado del continuo achique de la zaga, dejaron a España sin capacidad de asociación en las zonas definitivas. Xavi, quizá penado por el cansancio, sucumbió por completo ante la brutal presión lusa y acabó siendo sustituido justo antes de la prórroga. Las inclusiones de Navas, Cesc y sobretodo Pedro; dieron otro aire al equipo haciéndolo erigirse totalmente superior en los 30 minutos de la prórroga. La selección española deshizo el doble pivote para formar con tres en el medio y dos extremos que dieron a los de Del Bosque la amplitud y profundidad necesarias. Pese a la insistencia total de España en estos últimos minutos, no fue capaz de cambiar el signo en el electrónico y el partido llegó hasta los fatídicos lanzamientos de penalti.
En ellos, la magia de Iker, el valor de Ramos, la decisión de Cesc y el empuje de todo un país; dieron a la selección española su segunda clasificación consecutiva para una final de la Eurocopa. La selección que hace cuatro años se proclamó campeona continental en el Ernst-Happel de Viena defenderá título este próximo domingo ante Alemania o Italia.
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