Kevin Serrano, AragonSport.com
Alemania cumple el guión inicial y acaba venciendo por cuatro tantos a dos en la dura batalla del “Euro” que la coloca en semifinales. Una siempre sólida Grecia vuelve a demostrar la especial capacidad de supervivencia que atesora, pero termina sucumbiendo ante la todopoderosa selección dirigida por el preciosita Joachim Low.
Alemania y Grecia se medían en el segundo choque de cuartos de final de la Eurocopa en lo que se erigía como algo más que un partido de fútbol debido al conflicto socio-político-económico entre ambos países. El duelo tenía de inicio un guión claramente diferenciado. La impresionante potencia alemana era la favorita en todas las apuestas para conseguir el billete para la siguiente ronda, pero la siempre correosa Grecia, que ha vuelto a quedar demostrado que tiene un feeling especial con este torneo; no lo iba a poner fácil.
El encuentro tuvo sus primeros sobresaltos una hora antes de empezar el mismo, ya que Joachim Low decidió sorpresivamente introducir tres cambios destacables respecto a la formación utilizada en anteriores envites. Klose, Reus y Schürrle cobraban protagonismo y mandaban al banquillo a tres futbolistas del nivel de Mario Gómez, Muller y Podolski. Grecia, por su parte, afrontaba el trascendental choque con la baja de su capitán, su alma, Giorgos Karagounis.
El choque terminó cumpliendo su guión, pero como Grecia estaba de por medio, costó fuerza y sudores. Alemania comenzó demasiado apolillada y sin conseguir dar velocidad a sus movimientos. La transición también carecía de rapidez y eso hacía sentirse muy cómoda a Grecia con su defensivo plan de partido. Los continuos cambios de posición de Özil y Reus generaban peligro en las inmediaciones del área griega, aunque más por el talento que atesoran ambos futbolistas que por la propia asociación en el juego. Pero poco a poco la “Mannschaft” fue destapando su espectacular tarro de las esencias para comenzar a doblegar a la siempre sólida selección helena.
Uno de los principales protagonistas de que Alemania fuera cogiendo ritmo hasta alcanzar un nivel más que notable fue Khedira. El futbolista del Real Madrid realizó un partido espectacular en la medular teutona. Khedira fue ancla y vela. Aportó criterio, buenas decisiones tanto con balón como sin él, llegadas desde segunda línea, realizaba continuas coberturas… Gran encuentro del ex futbolista del Stuttgart que certificaría marcando el tanto que adelantó de manera definitiva a su selección. Porque antes Samaras había neutralizado el primer tanto del encuentro anotado desde fuera del área por Philipp Lahm.
Antes de que Alemania diera el definitivo arreón en el tramo final de partido, la siempre combativa Grecia había hecho saltar de júbilo a toda su hinchada con el gol del empate de Samaras. Pero poco duraría la alegría helena, porque pocos minutos después Khedira volvería a cambiar el signo del partido hacia su lado, algo que acabarían consolidando Klose y Reus con sendos tantos. La permuta Reus-Özil era continua y Klose leía muy bien sus movimientos. Además, el futbolista de origen turco del Real Madrid ponía la calidad diferencial de esta selección, y lo hacía con honores. Özil con espacios y con tiempo para pensar, es imparable. Salpigidis acabaría recortando distancias de penalti para terminar sellando el definitivo 4-2.
Alemania cumple con el guión inicial y acaba venciendo por cuatro tantos a dos en la dura batalla del “Euro” que la coloca en semifinales. Una siempre sólida Grecia vuelve a demostrar la especial capacidad de supervivencia que atesora, pero termina sucumbiendo ante la todopoderosa selección dirigida por el preciosita Joachim Low.
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