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Sin miedo a nada; como Lester Burnham

"Aquí me tienen, cascándomela en la ducha... Para mí, el mejor momento del día. A partir de aquí todo va a peor". Las palabras pronunciadas por Lester Burnham (Kevin Spacey) en los primeros minutos de American Beauty ilustran a la perfección el estado de decaimiento nihilista que hunde la vida de este americano de 42 años. La ópera prima cinematográfica del director Sam Mendes nos muestra como plato principal la brutal falsedad escondida bajo los estereotipos de la belleza americana, tras los que la cruda realidad está infinitamente alejada de lo que proyectan. Bajo una imagen de total perfección, nada es lo que parece. Pero la importancia del plano mental y el cambio que genera en cada persona según su nivel de esplendor, subyace de manera evidente entre la condición principal. Y Lester, eje angular sobre el que se apoya esta obra maestra, experimenta y ejemplifica una regeneración psicológica –completa- gracias a su estado de ánimo. Encontrar una motivación y la necesidad de escapar de las líneas marcadas empiezan a crear un nuevo hombre al que ya no le interesa qué, cómo, cuándo y porqué de todo cuanto le rodea.
 
Francisco Montañés como Lester Burnham. El jugador estrella del Real Zaragoza no brilla como tal. Llamado a principio de temporada a ser uno de los mejores futbolistas de la categoría, Montañés todavía no ha conseguido estar a la altura de su status. Casi ni cerca. En los primeros encuentros en los que Herrera cambió de traje y dispuso aquel 4-2-2-2 en ataque, desde el que el castellonense, situado como final del equipo y en paralelo a Roger, partía desde la banda para terminar centrando su posición con verticales desmarques, pareció que comenzaba a despegar un mejor Montañés. Pero no. Su problema no parece mirar hacia esquemas ni situaciones tácticas. Su lastre también es únicamente mental.

Hace un par de meses pude compartir una larga charla con el propio Montañés. Hablando de los estados de ánimo y la importancia del plano psicológico en el fútbol, me dijo lo siguiente: Al final, en todos los años que llevo jugando te das cuenta de que el fútbol está todo en la cabeza. Por supuesto que tienes que tener unas condiciones físicas mínimas para practicarlo, pero todo es la cabeza. Gente de Primera que sea muy buena, si está sin confianza, no jugaría ni en Segunda ni en Segunda B; y un jugador de Segunda con confianza lo meterías en el Barça y jugaría. Para lo bueno y para lo malo todo es psicológico. O te destroza si todo va mal o si va bien eres un tren y no te para nadie”.

Lester estaba destrozado y añadía frases a la que inicia este texto del calibre de: "Oh, tranquilo, yo tampoco me acordaría de mí”; pero cuando logró transformar su ‘cabeza’ nada fue lo que era antes. El antagonismo fue total al encontrar una motivación, al enterrar ese déficit mental. Sin duda, parece que la confianza de Paco Montañés está mermando claramente su rendimiento y, por ende, el del Real Zaragoza. Que sus prestaciones den por fin un paso adelante parece ser una mera cuestión psicológica. El cambio es necesario para la explosión y cuando se produzca alcanzará el cénit –deportivo-, ese mismo que Lester, aunque pronto, no tuvo miedo en tocar. 

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