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Primeras impresiones

“Coge la camisa de manga larga, quitate las zapatillas y hazme el favor de ponerte los zapatos, que van a pensar que eres un pordiosero”. El chico no lo entiende muy bien, pero algo en su interior le lleva a obedecer porque, ante todo, quiere dar una buena imagen. En un universo paralelo, en el que existen ofertas de empleo y, tras cada una de ellas, hay una primera entrevista de trabajo, esas cosas parecen contar. Así se lo dijeron también en un seminario de introducción a la vida laboral, un rollo patatero al que asistió por algún motivo peregrino pero del que, entre sesteo y vistazo al Whatsapp para ver qué dice el grupo de amigos, le terminaron calando algunos conceptos. “Y quitate el pelo de la frente, que apenas se te ve la cara”. Eso ya ha sido gratuito, piensa.

 

Lo primero que vio el aficionado del CAI Zaragoza de Ben McCauley fue un pelo extremadamente rizado y una cinta en la cabeza que trataba de mantenerlo a raya. Cualquiera que hubiese visto previamente la película 'Semi-Pro', o 'Un equipo de pelotas' como se renombró -horriblemente- en España, seguramente no pudo reprimir una ligera sonrisa. Su físico, con un ligero sobrepeso debido a la inactividad, según ha reconocido posteriormente el propio José Luis Abós, fortaleció todavía más aquel primer reflejo que lo emparentaba con Will Ferrell. Un vídeo de presentación difundido por el propio club, en el que se le veía ejecutar un 'airball' defendido por Jonathan Tabu, completó el primer día oficial del último fichaje rojillo.

 

Mientras va sentado en el bus, camino de las oficinas en las que espera pasar pronto su día a día, el chico se pregunta porqué ha de parecer un repipi si lo que importa, a priori, es el contenido del currículo que la empresa ya tiene en sus manos. Es la primera vez que se ve en una así, no sabe exactamente qué le espera, pero algo no tiene sentido. Sin saber cuántas personas se han presentado para el puesto, entiende que su apariencia puede ser una primera criba, pese a que cree firmemente que dicho criterio seguramente vulnere algún tipo de derecho. Sin embargo, si lo que quiere es diferenciarse, ¿por que ha de seguir unos patrones que, seguramente, cumplan a rajatabla el resto de candidatos? El viaje es largo y quizá la cabeza esté dando demasiadas vueltas, mejor será enchufar el Ipod y poner algo de música para no alimentar más a los nervios.

 

Un 'airball' en un entrenamiento es una anécdota, tres en un partido oficial comienza a preocupar. Llegar nuevo a un equipo profesional, y casi sin entrenar comenzar a jugar, es complicado. Pese a que el juego, en esencia, pueda ser el mismo, el desconocimiento de los sistemas y de los compañeros es total. Automatismos que, en ocasiones, son los que marcan diferencias. Claro que ello requiere un tiempo del que McCauley, con su contrato de seis semanas, no dispone. Él quiere demostrar que está preparado para la Liga Endesa. Su currículo, como pieza fundamental en un programa universitario de cierto prestigio como el de North Carolina State, así como en diferentes equipos europeos de ligas procedentes al segundo escalón, así lo refleja. Además, sabe que tiene en su poder dos cartas de recomendación que, en la actual ACB, suelen resultar sinónimo de calidad. A saber: fue tanteado por José Luis Mateo, director general de Obradoiro, y firmado por Willy Villar.

 

Sentado en una habitación junto a otros tres o cuatro chavales más de su edad, el chico disecciona minuciosamente las apariencias de sus rivales. “Mira ese, ha venido sin zapatos”, respira aliviado. “Joder, y ahora aparece uno con traje y corbata. ¿Esto es bueno o malo”, reflexiona. El tiempo corre y, antes de que se de cuenta, una voz le invita a pasar al despacho. Allí, el empleado de recursos humanos de turno le mira como Erazem Lorberk miró a Ben McCauley el pasado domingo.

 

Si por algo se distingue Xavi Pascual entre otros entrenadores de élite es, sin duda, por lo mucho que trabaja los partidos. A diferencia de su gran rival, el Real Madrid, que basa su juego en el talento y un estilo que no cambia esté quién esté en frente, el Barcelona edifica su fuerza en torno a la táctica. Un aspecto que requiere un concienzudo conocimiento del rival. Claro que, con Euroliga de por medio, sumado al poco tiempo material que ha habido desde su llegada, es normal que la inclusión de McCauley les pillase a contrapié. Los informes universitarios en los que se podía leer que es un jugador eminentemente interior, han quedado desfasados. Su actuación en Sevilla, como la del resto del equipo, es el borrón que todo escriba lleva a cuestas. Así, en una actuación mayúscula de todo el colectivo, cuando los visitantes intentaron apretar, el norteamericano cortó un 0-5 de parcial con dos triples consecutivos ante la atónita mirada de su par. ¿Pero éste tira?, pareció decir el esloveno. Es lo que tienen las primeras impresiones, que contarán, pero solo son eso, las primeras de más que han de venir.

 

¿Qué que pasó con el chico? Pues que ya lo llamarán, claro.  

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