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Montañés ha llegado

Uno de los pilares básicos para que el Real Zaragoza vuelva a Primera División es el buen rendimiento de sus jugadores clave. Paco Montañés es uno de ellos. Que el equipo pueda contar con él estando en Segunda División es como tener una joya. Pero lo que tienen las joyas es que por mucho que las tengas, si no puedes presumir de ellas es como si no tuvieses nada. Algo así ha pasado hasta ahora con el de Castellón. Nadie dudaba de que es un gran jugador, de los que le gusta ver al aficionado, atrevido, rápido, eléctrico; con un tren inferior potentísimo que le ayuda a zafarse del jugador que le está defendiendo. A nadie se le ocurriría tampoco sacarlo del once inicial. Sin embargo, hasta el momento no había dado esa imagen que todo el mundo espera de él, la del jugador que es capaz de variar el signo de un partido tan sólo con una genialidad suya. Ha tenido que ser precisamente frente a su exequipo, el Alcorcón, cuando Montañés ha conseguido alcanzar su máximo exponente; espoleado, eso sí, por la disposición táctica que propuso Paco Herrera.

El técnico catalán hizo hincapié al finalizar el partido en la importancia de haber jugado con dos hombres arriba en el buen hacer de su equipo frente al conjunto alcorconero. Es cierto. Pero también lo es que tiene una importancia mayúscula que uno de esos dos hombres fuese Paco Montañés. Todos aciertan al indicar que Roger hizo un partido magnífico, de nueve, marcando un gol de pillo y forzando un penalti. Un diez para el de Torrent, no se le puede pedir más. Herrera ya no lo tendrá tan fácil a la hora de decidir entre Henríquez y él. Bendito dilema, pensará. Otros destacan a Cortés, algunos a Paglialunga, también a Luis García y a Barkero; y ninguno se equivoca ya que todas las líneas y prácticamente todos los jugadores mostraron un gran nivel. Pese a ello, si tuviese que destacar a alguien del partido del último domingo sería al jugador al que le dedico esta columna, ya que fue la pieza que hizo que todas las demás casaran y funcionaran a la perfección. Y vuelvo a incidir en la gran parte de culpa que tuvo en ello Paco Herrera, pues suya fue la idea de reinventarlo, sacarlo de la banda –donde estaba anclado y limitado- y colocarlo en el frente de ataque junto a Roger. A partir de ahí Montañés fue libre y quien lo pagó fue el Alcorcón y sus defensas. Una y otra vez, en cada ataque zaragocista, decosía la defensa alfarera y era ahí donde empezaban a aparecer los espacios y comenzaban a llegar las ocasiones de peligro. Entrando desde una situación más centrada en el esquema provocó faltas peligrosas, llegó con claridad al área, dispuso de ocasiones claras que desbarató el portero rival, dio una asistencia; pero, sin embargo, no marcó. Y ya sabemos la importancia que tienen los goles en el ideario futbolístico popular a la hora de hacer la valoración de los jugadores en un partido.

Que Paco Herrera diga que esta disposición táctica es la que llevaba en mente a principio de temporada es sustancial y esto hace pensar que la de frente al Alcorcón será la línea que siga o intente seguir el equipo de cara a la segunda vuelta de la competición. El técnico zaragocista sabe que para ello es primordial que Montañés sea parte fundamental de ella, si no la pieza central. Por eso lo cambió en el último partido, ya no ha lugar para riesgos innecesarios. Porque Montañés por fin ha llegado. Esperemos que se quede mucho tiempo.

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