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Las chicas son guerreras

"Las chicas tienen algo especial, las chicas son guerreras". Así rezaba esta canción ochentera que fue un éxito más inmerso en el fulgor de la "movida madrileña". Una frase que me viene perfecta para dar la bienvenida a esta columna al género femenino (si es que no lo había hecho ya). Porque siempre hablamos de que el balonmano está ninguneado a todos los niveles, como así lo dejé patente en la última columna, pero se nos olvida que el deporte femenino es ese gran olvidado. Ni que hablar entonces del balonmano.

Para nosotros, los frikis de este deporte, ahora tenemos una serie de citas de ineludible cumplimiento: El mundial de balonmano femenino en Serbia 2013 y el europeo de balonmano masculino de Dinamarca 2014.Con el primero, desde luego, estoy disfrutando de lo lindo.
Acabada la primera fase de grupos, España accedió a la siguiente fase como segunda clasificada, sólo por detrás de la todopoderosa Noruega, ante la cual se cuajó un sobresaliente encuentro (fue el primero), en el que se perdió por 22-20 y no se consiguió la victoria gracias a las intervenciones de Katrine Lunde, que fue un muro para las guerreras.

Después fueron cayendo Polonia (26-20), Argentina (25-19), Paraguay (29-9) y Angola (30-21) una detrás de la otra, superadas en todo momento por un combinado que aspira a dar ese último salto que le permita llevarles a su primera final intercontinental (En 2008 fueron plata en el Europeo y en 2011 y 2012 bronce en el mundial y los JJ. OO de Londres, respectivamente).
No sólo el gran partido ante Noruega nos dio motivos para creer que la final e incluso el oro eran posibles. Ante Paraguay, establecieron un récord que no se daba desde 1978 y que, a todas luces, resulta impresionante: Conseguir dejar a una selección a cero goles al descanso (14-0). Sí, como lo oís. El combinado guaraní tardó 32 minutos en marcar su primer gol en el encuentro y llegó a la pausa con ese sonrojante resultado, gracias a una extraordinaria defensa y a las intervenciones de la incombustible Silvia Navarro.

Pero ella no es la única de la que conocemos su nombre. Nos los sabemos de carrerilla. Las Macarena Aguilar, Begoña Fernández, Marta Mangué, Eli Pinedo o Beatriz Fernández no son unas extrañas. Forman parte de la mejor selección española femenina de la historia. De la que ha desplegado uno de los mejores balonmanos del planeta balonmanístico.

Y entre ellas el nombre de la pantera, de Marta Mangué, se ha escrito en este Mundial con letras de oro en la historia del balonmano español. La canaria ya es la máxima goleadora de la historia de España al superar los 897 tantos de Cristina Gómez. Registros inverosímiles para la lateral izquierdo del CJF Fleury Loiret francés.
Al igual que los hombres, ellas también han tenido que emigrar y buscarse las castañas en otros países. En España solamente juegan nuestras dos porteras (Silvia Navarro en Gran Canaria y Cristina González en el Cleba León), Eli Pinedo y Patricia Elorza (Bera Bera). Y eso ha acabado por dar un plus a un bloque realmente sensacional.
Pese a que soñábamos que el rédito obtenido del lado masculino podía ser perfectamente por nuestras guerreras, lamentablemente no podrá ser así, ya que ayer las magiares apearon a las guerreras en octavos de final del campeonato del Mundo.

El partido no fue en ningún momento por los derroteros que hubiera debido ir. Las hispanas no aparecieron en el aspecto defensivo hasta bien entrada la segunda parte y un ataque ordenado pero con pocos contraataques, no fue suficiente para debilitar al rocoso combinado húngaro que, no olvidemos, fue cabeza de serie en el sorteo, pero una inesperada derrota con Rumanía y otra frente a Alemania, les relegó al tercer puesto.

España no ha conseguido vencer a ninguno de los dos "cocos" con los que se ha enfrentado en el Mundial pero sería injusto meter ambos en el mismo saco. Ante Noruega mereció ganar y sólo un pequeño plus le separó del triunfo. Pero ante Hungría mereció perder y los errores en las fases finales se pagan muy duramente.
Pero nuestras chicas, nuestras guerreras, no desmerecen a ojos de nadie. Han hecho un gran papel, lo hicieron el año pasado en Londres y hace dos años en Brasil y han llevado el nombre del país a los peldaños más altos del balonmano femenino. Y esta generación nos dará más éxitos, no me cabe duda. Quizás ese último salto de calidad que les falte, tengamos que insuflárselo nosotros a base de verles, apoyarles y darles ánimos. Quizás deberíamos empezar por ahí...

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