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Hace ocho años

Lo que éramos y lo que somos. El Real Zaragoza cayó derrotado en el Anxo Carro de Lugo el mismo día en el que se cumplía el octavo aniversario de uno de los mejores partidos que se ha podido ver jamás en La Romareda. Aquel equipo entrenado por Víctor Muñoz vapuleó a un Real Madrid galáctico con un set para el recuerdo. Una gesta digna de que los periódicos incluyesen el vídeo de Diego Milito y Ewerthon haciendo trizas las redes de la portería de Iker Casillas asistidos una y otra vez por un Cani imperial.  Ocho años después –no son tantos para caer tan bajo- el meneo lo protagonizó el Lugo de Pablo Sánchez, Álvaro Peña y Víctor Marco frente a un conjunto blanquillo que apenas inquietó la portería de José Juan.
 
Aquel 8 de febrero de 2006, el Real Zaragoza salió convencido de poder ganar a uno de los mejores equipos de Europa. En cambio, este sábado el conjunto de Paco Herrera entró al campo convencido de la superioridad del Lugo. Agazapado en su campo como un niño pequeño temeroso de que venga el coco, corriendo detrás del balón por segunda jornada consecutiva e incapaz de llegar a la portería rival, el Real Zaragoza volvió a disputar un encuentro denunciable por parte de sus aficionados.
 
Lo ocurrido en el Anxo Carro en comparación con lo vivido hace ocho años es un perfecto ejemplo de cómo ha cambiado el Real Zaragoza bajo la gestión de Agapito Iglesias. Dos realidades tan distintas que resulta inexplicable convencer a quienes no vivieron tiempos mejores que hablamos del mismo equipo de fútbol.
 
Todo lo contrario que el CAI Zaragoza. Un club que hace ocho años ni existía, sólo era el boceto de un proyecto en la mente de unos pocos. Un equipo que mientras su compañero de ciudad hacía el ridículo en Lugo, luchaba por un puesto en la final de la Copa del Rey frente al mejor conjunto del continente tras eliminar a los anfitriones. En estos ocho años la capital aragonesa ha ganado un equipo del que sentirse orgulloso. A la vez está viendo como entre unos y otros dejan morir a otro al que ya apenas se reconoce.

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