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Germany is different

Majestuoso. Esplendoroso. Portento. Cualquier adjetivo que pudiera utilizar para definir este recinto de las afueras de Mannheim se me quedaría corto. Las vigas y columnas que dejan entrever grandes ventanales, a través de los cuáles se atisban puertas y escaleras, son el sustento firme de una cúpula más parecida a un platillo volante que a otra cosa. En las cuatro esquinas de la estructura se puede leer el nombre del pabellón y de su patrocinador: SAP Arena.


Quizás no sea tal su magnitud, pero no puedo evitar compararlo con las dos grandes estructuras de nuestra ciudad: el pabellón Príncipe Felipe y el estadio municipal de La Romareda. Parece una manía generalizada en nuestra ciudad construir las pistas por debajo del nivel del suelo aparente – a ambos recintos se accede directamente al primer piso, dejando la pista en el “subsuelo”. Aquí no, el acceso está a nivel de pista. Y quizás eso le haga aún más majestuoso.

En los alrededores, se concentran cientos de personas con sus camisetas amarillas y algún intruso con la indumentaria “zebra”. Falta algo más de una hora para que comience el choque entre los equipos del momento en Alemania: los locales, Rhein-Neckar Löwen, y los visitantes, THW Kiel.

Y dentro la situación no es diferente. Más y más camisetas de los leones (Löwen en alemán significa “leones”) que consumen aperitivos y cerveza por doquier. La tienda del club, instaurada en la segunda planta, tampoco da abasto. Colas y colas para conseguir camisetas, pantalones, pósters, y cualquier tipo de merchandising de los de Mannheim. (*)
*Nota del autor: Pese a que el nombre del club no haga ninguna referencia a la ciudad, sí lo hace indirectamente, ya que Rhein (Rin) y Neckar son los nombres de los dos ríos que atrapan a la ciudad en su seno.

En esa primera planta, las puertas que dan acceso a la pista, se encuentran en la separación entre el primer y el segundo anfiteatro o anillo. Y las vistas son únicas. Un videomarcador estilo NBA con un anillo gigante que le rodea y que hace las veces también de mini-videomarcador (Más bien de plataforma publicitaria digital). El 40x20 se queda completamente diminuto ante la inmensidad de las gradas que le rodean.

Como nota mencionar que el segundo anfiteatro está dividido “en dos”: Una parte muy pequeña y otra más grande. En la pequeña, en uno de los fondos, hay un bar/restaurante. Huelga decir que sus mesas permiten un visionado magnífico del partido…

El partido comenzó a las 16.15, pero media hora antes ya comenzó el espectáculo de la Handball Bundesliga. Al más puro estilo del baloncesto norteamericano. Un speaker empieza a calentar el ambiente mientras los dos equipos acaban de calentar. Toda vez que los equipos se retiran a vestuarios, empieza lo bueno. Tras recitar la alineación de los norteños del Kiel, las luces se apagan y entra el equipo bajo una atronadora silbada. Preludio de lo que queda por venir.

En ese momento, unas luces LED a pie de pista iluminan el camino entre los vestuarios y el tapiz de goma. Las máquinas de hielo seco comienzan a funcionar, y mientras, con la ayuda del videomarcador, el speaker empieza a anunciar los nombres de los jugadores locales (los Gensheimer, Du Rietz, Myrhol, Schmid, Landin y Guardiola, especialmente. De hecho, después de corear el nombre del de Petrer, se oye la contestación del público alemán con un sonoro: OLÉ!).

Una vez acabada la lista con el incombustible entrenador león, Oliver Roggisch, los jugadores atraviesan la pasarela LED para llegar a dos soportes que emiten fuego. Lo dicho, todo un espectáculo circense. Y es que un partido de esas características, así lo requiere. (Recordemos que el RNL llegaba con 2 puntos de ventaja sobre el Kiel a ese partido).

Tras pellizcarme y comprobar que aquello que estaba viendo iba a dar paso de verdad a un partido de BALONMANO y no de otro deporte, los colegiados dieron el pitido inicial.

Del partido poco quiero comentar, ya que habrá cientos de crónicas por internet. La primera parte tuvo a un RNL inspirado especialmente en portería con Niklas Landin y un Kiel que se mantenía uno o dos abajo en el marcador gracias al acierto esporádico personal de los Duvnjak, Cañellas – en especial desde los 7 metros-, Toft Hansen y compañía. En la segunda parte cambió la historia. Las defensas y las porterías empezaron a no estar finos y el partido se convirtió en un vaivén de tomas y dacas, con goles en una y otra portería, pero que situó a las “zebras” con ventaja de un gol en el marcador a falta de escasos 10 segundos. Lo intentaron los leones pero se encontraron sólo con el premio de un golpe franco a tiempo parado, que Schmid no pudo aprovechar por dos veces. 28-29 resultado finalmente para el Kiel.

Pero no sólo os penséis que el espectáculo en sí y el nivel de balonmano es diferente al de nuestro país. Son los detalles. Detalles que te invitan a pensar que en Alemania estamos ante un deporte profesional con una gran base de seguidores incondicionales y fieles, que pagan su abono y entrada con el gusto del que va al cine, al zoo o a ver al Bayern de Münich o al Borussia Dortmund.
Mientras, en España, nuestro deporte se abalanza hacia el amateurismo a pasos agigantados, con una masa social muy escasa con un pingüe apego hacia el deporte en sí, encontrándose en la mayoría de los casos entradas gratis o invitaciones.

La animación es constante durante el partido, aunque no quizás con el “dinamismo” con el que se vive en la península ibérica. Pero la esencia, el balonmano, el amor por el deporte, se respira en el ambiente. Y estoy convencido de que era algo que tuvieron muy presente los 13.200 espectadores que se dieron cita en el SAP Arena el pasado día.

Os dejo algunos datos más, para los que tengáis interés en la liga alemana o en ver un partido en directo.
-        Los precios son altos –en comparación con la ASOBAL- pero accesibles. Una entrada en tribuna en segundo anfiteatro, con buena visión, cuestan entre 20 y 25€. En fondos se pueden encontrar desde 15€. Siendo estudiantes se puede conseguir algún descuento.
-        El “catering” es igual de caro que en cualquier evento. Una cerveza de 0,4 l. cuesta en torno a los 3€.
-        El partido no fue emitido en abierto (SKYSports, privada), pero Sport1 o Eurosport Deutschland suelen emitir un partido a la semana de Bundesliga y otro de EHCL (Champions League) respectivamente.
-        El merchandising es caro comparado con España, pero a mi juicio, barato comparado con el del fútbol en general. Por 55€ podías llevarte una camiseta oficial de juego –con serigrafía en el caso de del RNL- y por 12€ una bufanda.

Ya para finalizar y como apunte personal. Para los que seáis unos enamorados del balonmano, os recomiendo vivir una experiencia así. Me evocó a los partidos de octavos/cuartos del Mundial en el Felipe en Zaragoza en Enero de 2013, e incluso fue más allá.

Deberíamos reflexionar en España, por qué los aficionados hemos consentido llegar al nivel de precariedad que tiene ahora el balonmano en nuestro país mientras que los alemanes han sabido explotarlo hasta límites insospechados. Y esto trasciende más allá de la crisis económica. La ACB no estará al nivel de la NBA, pero al menos mantiene un halo de profesionalidad del que carece totalmente nuestro deporte. Gran parte de la culpa la tienen los de arriba, pero hagamos también autocrítica y pensemos en por qué no vamos a los campos, no vemos partidos o no colaboramos siendo entrenadores, árbitros o mesas. 

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