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Fin de curso: Tabu

En Hollywood no van muy sobrados de ideas, y así se han encargado de hacérnoslo saber durante años. Ante la falta de propuestas originales que llevar a la gran pantalla, unida a la sempiterna crisis de la industria, la piratería y esos rollos, los ejecutivos de los grandes estudios han optado de manera masiva por intentar atraer al público a través del reciclaje de aquellos conceptos que triunfaron en su momento y permanecen todavía en la memoria colectiva del espectador. Sin contar películas cogidas por pinzas como aquel despropósito basado en 'Hundir la flota', generalmente las vías para la producción de esos nuevos filmes con aroma nostálgico han sido tres; la secuela, cuando se realiza un nuevo filme respetando los personajes y tramas acaecidas en las anteriores, el 'remake', o una revisión y actualización de una obra anterior, y el 'reboot', llamado así cuando se coge un universo completo y se le da un nuevo inicio con ciertas variaciones en los guiones y personajes -veáse como ejemplo más claro la saga 'Amazing Spiderman' en contraposición a las tres películas anteriores dirigidas por Sam Raimi-.

 

Bien, Jonathan Tabu no está claro si fue una secuela, un 'remake' o un 'reboot', lo que sí se sabía es que era base, belga y venía a sustituir a Sam Van Rossom.

 

La conexiones mentales eran claras y la marea roja enseguida lo aceptó como uno de los suyos. Raro sería encontrarse con un 'caísta' que no siguiese con especial interés a los leones belgas en el Eurobasket de 2013. En un mismo equipo, el pasado y el presente del CAI se daban la mano y jugaban juntos al baloncesto. Igual que cuando Son Gohan y Goku unieron sus fuerzas para desintegrar a Célula en el 'Kamehameha' más demoledor jamás visto. Era imposible no ir con ellos, sobre todo porque el bombazo georgiano todavía no se había gestado en su plenitud. La selección centroeuropea era lo que era, y en ella Tabu resultó capitán general. Aparentemente más bajito que su predecesor en el cargo, pese a que oficialmente les diesen tallas similares, el base procedente del congo parecía tener, incluso, cierta ascendencia sobre SVR. Amasaba el balón más minutos, exigía protagonismo y se jugaba las bolas calientes. Durante un mes, Tabu mostró ser lo que nunca sería durante ocho meses con el uniforme rojillo. Quizá, los motivos que le han llevado a, presumiblemente, no renovar con la entidad aragonesa.

 

En el CAI Zaragoza, Tabu fue Nelson Muntz encorajinando a Bart Simpson para que abriese con su llave maestra la vieja prisión abandonada. En cuanto el belga pisaba el parqué, sucedía lo mismo que cuando Súper Mario consigue una estrella, la música se aceleraba, las revoluciones parecían aumentar y, de repente, todo parecía encontrarse fuera de control. Con la importante salvedad, claro, de que el equipo zaragozano no se convertía en invulnerable. Ni mucho menos. Tabu ha sido una pérdida incomprensible en un momento clave y el triple necesario capaz de cambiar la dinámica de un partido complicado. Héroe y villano. Todo y nada. Cara y cruz.

 

“No es un base”, rápidamente se escuchó por la grada del Príncipe Felipe. Tal y como había hecho con Llompart y SVR el año anterior, Abós no dudó en juntar a sus dos armadores en pista durante muchos minutos. Alimentando la idea de que el belga no era un 'uno', sino un 'dos'. Un 'combo' capaz de lo mejor y lo peor; Jason Terry sin el Larry O'Brien tatuado en el interior de su bíceps.

 

Al CAI le costó adaptarse a Tabu y Tabu nunca dio la sensación de estar completamente integrado en la Liga Endesa. Cerró la Eurocup con unos meritorios 8,1 puntos y 2,7 asistencias de media -¡con un 51% de acierto desde el 6,75!-, pero en la ACB nunca pudo mantener un rendimiento continuo. Por norma general, se creció contra los grandes y se mostró difuso ante aquellos rivales que, sobre el papel, eran inferiores al cuadro aragonés. Reflejado en él, en su base, el resto del equipo. Seguramente, el principal causante de que, a pesar de que se hayan cumplido todos los objetivos marcados, la sensación general entre la marea roja sea de que se pudo haber hecho algo más. Aunque sigan las comparaciones, recientemente el propio José Luis Abós afirmó que habría que medir el rendimiento de Tabu respecto al ofrecido por SVR durante su primera temporada, lo cierto es que el del Congo no fue ni una secuela, ni un 'remake', ni un 'reboot'. Tabu fue Tabu, con sus virtudes y defectos. El microondas de emergencia para un conjunto, el CAI, al que quizá le faltó un horno con pirólisis incluida.

 

Nota final: 6,5.  

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