Logo Aragon Sport

El primer periódico multimedia del
deporte en Aragón
Logo Facebook Logo Twitter



Logo El Último Pase

El clásico de La Romareda

Otra vez. Y ya van 28. La Romareda volvió a contemplar como el cierzo se llevó tres nuevos puntos que esta vez volaron hacia tierras gallegas. Llamado a ser un fortín en el que basar el ascenso, el vetusto estadio tiene tantas grietas como el equipo, incapaz de mostrar una jerarquía que se le suponía a principio de temporada. El club y el coliseo caminan de la mano hacia el derrumbe: sucios, erosionados, temblorosos, resignados y tristes, sobre todo tristes. Víctor Muñoz, un habitual en situaciones de riesgo, tiene ante sí la más trascendente de su carrera: evitar  un descenso que certificaría el desplome. No se engañen, hoy el objetivo es evitar la caída a Segunda División B y sus temibles consecuencias.
 
Animados por el cambio de técnico, el Real Zaragoza arrancó con más fuerza que en la etapa de Paco Herrera. Salió a ganar y no a esperar por lo que entonces pudo merecer más, pero de nuevo evidenció su incapacidad para sobreponerse a un encuentro que le dio la espalda con un gol desafortunado. Un tanto originado en la A26, con Diego Rico desbordado y sin grandes ayudas, esa autopista en la banda izquierda por la que atajan todos y cada uno de los rivales. Laure, como en su día Collantes, Kitoko, Adama Traoré, Lucas y tantos otros, llamó a las puertas de Vicente Del Bosque. Un clásico.
 
El aficionado blanquillo recibió a su nuevo técnico con los brazos abiertos, falto de lazos que le unan con un club al que cuesta reconocer, pero para la mayoría las novedades del entrenador en su primer once se quedaron cortas. Gustó la nueva ubicación de Arzo, Javi Álamo evidenció falta de ritmo y estar muy lejos del nivel que demostró en Huelva hace dos temporadas, pero relegó a Tarsi al graderío y mantuvo los noventa minutos a Luis García y a Paglialunga, señalados por la afición y por ellos mismos con su fútbol lento y desesperante. El habitual.
 
Cierto es que todo podría haber cambiado si Roger no hubiera marrado de forma ridícula dos ocasiones clamorosas cuando el público ya levantaba los brazos y desde la megafonía se preparaba la música del gol. El destino quizá no hubiera sido el mismo, pero el déficit de gol de este equipo –Leo Franco, el mejor del partido para no variar la tónica general, ya solo lleva un gol menos que Montañés o Luis García y los mismos que Acevedo o Cidoncha- no puede justificarse apelando a la diosa fortuna, sino a la composición de la plantilla y a los propios futbolistas.
 
Sin embargo, la carencia de gol y de calidad futbolística, algo por otra parte común en varios equipos de la categoría, no es el problema más complicado al que debe hacer frente Víctor Muñoz. El paupérrimo nivel físico de muchos futbolistas, evidenciado tanto en el césped como en una enfermería abarrotada de lesiones musculares, un hecho ya cotidiano que tampoco es fruto de la casualidad, merma a un equipo al que le pesan las piernas tanto o más que la cabeza. Y ya es decir.
 
El conjunto aragonés disputará en Vitoria y ante el Eibar dos partidos trascendentales para saber a qué aspira y a dónde mirar. El agujero negro amenaza con tragarse a otro icono, a otra leyenda del club, mientras los rumores de una posible venta por parte de Agapito Iglesias se avivan mientras continúa escondido y agazapado. Mientras, en lo deportivo sólo quedan los milagros como único asidero estable al que agarrarse Vamos, lo de siempre durante los últimos siete años: un clásico en La Romareda.

Añadir nuevo comentario