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De Alfredo Di Stéfano a Juan Esnáider

El Real Madrid de las cinco copas, el Ajax de principios de los 70, el Milan de Arrigo Sacchi, el ‘Dream Team’ y el Barça de Guardiola. Por lo visto y leído, para mí los equipos que han dejado una huella más fuerte durante las últimas décadas; ya no sólo por su manera de ganar sino por cómo lo hicieron. Una competencia que a varios de ellos les llevó a poner en liza conceptos parecidos como el pressing ofensivo, la posesión o la asociación para auparse hasta el más absoluto reconocimiento europeo.

El máximo exponente de lo que supone dibujar un antes y un después en el fútbol es el Real Madrid de Di Stéfano. Desde mediados de la década de los 50 hasta principios de los 60 fue el absoluto dominador, consiguiendo alzar las primeras cinco copas de Europa de manera consecutiva; hecho colosal. Bajo las órdenes de José Villalonga, Luis Carniglia y Miguel Muñoz, ilustres jugadores como el propio Alfredo Di Stéfano, Puskas, Gento o Canario brillaron sobremanera para acabar marcando una época.

Con la semilla de ‘fútbol total’ sembrada por Rinus Michel y continuada por Ştefan Kovács, en la que primaba la enorme polivalencia de sus futbolistas, el trabajo del fuera de juego y la prioridad a la cantera, el Ajax de finales de los 60 y principios de los 70 logró tres Copas de Europa consecutivas (71-72-73) con una excelsa nómina de jugadores que encabezaba el mismísimo Johan Cruyff, y engordaba gente como Ruud Krol, Johan Neeskens, Gerrie Mühren, Ari Haan, Johnny Rep y Piet KeizerAquel equipo holandés ha sido hasta la fecha el único capaz de acercarse -con cinco títulos en un año, todos los puestos en juego- a lo que más tarde lograría otro grupo de leyenda.

El revolucionario Arrigo Sacchi llegó a Italia para cambiar el plan establecido en el país transalpino –catenaccio-, y  más tarde conquistar Europa. Dos Copas de Europa (89 y 90) seguidas son un aval al que sumó uno de los planes futbolísticos más reconocidos de la historia. La hemeroteca nos deleita todavía con la espectacular sinfonía que componía ese equipo al hacer la táctica del fuera de juego. Algo sublime y estéticamente sorprendente. La piedra angular de ese proyecto fueron las incorporaciones de los holandeses Ruud Gullit, Frank Rijkaard y Marco Van Basten, sumadas al grupo de canteranos que defendían la camiseta rossonera; desde el eterno capitán Paolo Maldini –que llegó al club con tan sólo 10 años- hasta Baresi, Costacurta o el guardameta Filippo Galli.

Cuando Cruyff se convirtió en entrenador fue para instaurarse de nuevo en el olimpo. Su ‘Dream Team’ enamoró con un juego preciosista en el que destacaban los ataques posicionales, la acumulación de centrocampistas en detrimento de defensas y la innegociable inclusión de extremos puros. Con jugadores como Laudrup, Guardiola, Koeman, Stoichkov, Bakero, Eusebio, Ferrer o Sergi, el FC Barcelona consiguió alzar su primera Copa de Europa en 1992. Continua innovación son las dos palabras que mejor definen a ese equipo.

Ganar seis títulos en tu primer año al frente de un club de élite sólo puede ser obra de un elegido: Pep Guardiola. Su Barça floreció hasta el máximo esplendor la semilla que había depositado Cruyff y la lucida planta que después había regado Frank Rijkaard, para generar una continuación de ambos proyectos que por competencia, recursos y reconocimiento superó a todos ellos. Alrededor de la bandera más firme y ondeante que era Lionel Messi, una columna vertebral formada por canteranos como Xavi, Iniesta, Puyol, Busquets, Piqué, Pedro o Víctor Valdés, más la llegada de determinantes incorporaciones como las de Eto’o, Henry, Dani Alves, Villa o Yaya Touré; nos presentaron a la que para mí es la representación futbolística más bella de la historia y la cual consiguió levantar dos Champions League.

Aquí y ahora, en Zaragoza, vivimos una situación antagónica a la que un día pudieron e hicieron disfrutar al mundo los mejores equipos de la historia.

En el Real Zaragoza de Paco Herrera la competitividad es mínima. Aunque el catalán, quizá engullido por el entorno, no ha sabido desarrollar el plan que lleva intrínseco en su idea primigenia de fútbol, bien es cierto que tampoco ha dado una competencia responsable para las posibilidades con las que cuenta, ni está dejando demasiados recursos o mecanismos que se puedan aprovechar en el futuro. Uno de los pocos: las oportunidades a la cantera.

Cuatro por encima del 25. Herrera ha dado la oportunidad esta temporada de vestir la camiseta del primer equipo a cuatro jugadores del filial, cuatro futbolistas que han lucido dorsales por encima del 25. Diego Rico debutó esta temporada y se ha erigido como fijo en el lateral izquierdo de Herrera. Tarsi, que ya disfrutó de su primera comparecencia en el primer equipo gracias a la oportunidad de Manolo Jiménez, ha seguido gozando de minutos y su inclusión en las convocatorias es habitual a pesar de ser aún jugador del filial. Diego Suárez ha sido otro de los debutantes esta temporada, mientras que Anton Shvets todavía no ha tenido minutos con la máxima representación del león, pero sí ha estado en varias convocatorias. El último, Juan Esnáider. El delantero hijo del reconocido héroe zaragocista, Juan Eduardo Esnáider, tuvo su primera oportunidad este pasado sábado y su salida al campo siguió demostrando que Herrera continúa dando oportunidades a la cantera.

Cada equipo tiene sus aptitudes, y aunque los cinco mejores de la historia tenían las más vistosas y reconocibles, y pese a que en el Real Zaragoza de Herrera no logren destaparse, siempre, por muy adversas que sean las situaciones, existe algún puntal a destacar. 

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