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Bronce que sabe a oro

El Europeo de Balonmano 2014 tocó a su fin el pasado Domingo. Francia rompió todos los pronósticos ante el anfitrión, cerrando de momento una extraordinaria generación de jugadores que parece tener cuerda para unos cuántos años más. Los Narcisse, Karabatic, Omeyer, Guigou, Fernández o Joli quieren seguir dando guerra y de momento se han vuelto a proclamar campeones de Europa 4 años después.

No hubo sobresaltos en la Main Round y los cuatro jinetes del Balonmano se apoderaron de las respectivas cuatro plazas para semifinales.

Por un lado del cuadro, Dinamarca no pareció tener demasiados problemas para clasificarse. No lo hizo de manera insultante pero sí efectista. Se deshizo de españoles, húngaros e islandeses y sin demasiada púrpura y con más oropel, se plantaron primeros de grupo.
Por su parte, España, después de la derrota suministrada por los daneses, pareció no despertar en su partido contra Austria, dónde cerca estuvo de meterse en problemas si el último disparo austríaco con el marcador a cero, hubiera entrado en la portería defendida por José Manuel Sierra.
Menos trabajo le costó deshacerse de la antigua república yugoslava de Macedonia, dónde los Hispanos se encontraron más cómodos y dónde se vieron trazas del balonmano que todos nos sabemos de memoria.

En el otro lado del cuadro, Francia, con paso firme, derrotó en primer lugar a Croacia, allanándose así el camino, y posteriormente a Bielorrusia. Con lo que no contaban los franceses es con la postrera derrota ante Suecia, que tampoco lastraba sus opciones de colocarse primeros de grupo.
Los croatas, sin embargo y después de la primera derrota ante el combinado galo, se repusieron con dos luchadas victorias frente a Rusia y Polonia, liderados por Domagoj Duvnjak.

Y después de la Main Round, llegaron las semifinales. España vs. Francia abrió esta tanda de dos partidos en un encuentro que tuvo de todo, pero dónde España no encontró su juego salvo los últimos diez minutos de la primera mitad. Francia se empezó a distanciar pronto en el marcador, ante unos Hispanos demasiado nerviosos con pérdidas en ataque y poco acierto en defensa y portería.

El tiempo muerto de Manolo Cadenas le sentó bien al equipo que empezó a remontar los cuatro goles de desventaja. Con España por debajo del marcador por un sólo tanto, fue entonces cuando la defensa apareció y la portería colaboró, creando un clima propicio para que "La Roja" se fuera dos arriba al descanso.

Pero tras el descanso, más de lo mismo. Torrija española y eficacia francesa, especialmente desde los extremos, con Luc Abalo como auténtica figura. Ni siquiera la expulsión por tres exclusiones de Luka Karabatic, ayudó a perforar la defensa gala. Mediada la segunda parte, los Hispanos ya iban a remolque de la selección vecina y la diferencia se aumentó hasta los tres goles a falta de minuto y medio para la conclusión. Aún así España la tuvo, después de ponerse a dos goles, con un robo de balón que acabó en pérdida y con esa pérdida, llegó el fin de la ilusión por el oro. 30-27 y a luchar por el bronce.

En la otra semifinal, Croacia le puso las cosas muy complicadas a Dinamarca, ya que al descanso el marcador mostraba una ventaja de dos tantos para el combinado balcánico. Los daneses se repusieron tras el descanso y poco a poco comenzaron a labrar su ventaja que, a punto estuvo, paradójicamente, de ser igual que la otra semifinal: 29-27.

Poca historia hubo en la finalísima. Francia dominó de cabo a rabo a Dinamarca, desde que ya en los primeros minutos se distancia con una ventaja de 2-6, el combinado galo no sucumbió y paulatinamente comenzó a aumentar la distancia en el marcador que llegó a ser incluso de 11 tantos y sobre el Boxen de Herning se empezó a cernir el fantasma de Barcelona. Esta vez los daneses reaccionaron aunque solamente para establecer una diferencia no tan sonrojante en el marcador.
Fue una final de idas y venidas, de un constante ataque que se vio reflejado en el abultadísimo resultado final de 32-41.

Por su parte, la final de consolación alzó a los hispanos con el no tan preciado metal del bronce, pero igualmente valioso por la ambición de como se consiguió. Se luchó, se bregó y no se rebló. La diferencia obtenida a lo largo de la segunda parte fue suficiente para mantenerla hasta el final y conseguir subir al tercer escalón del podio tras un 28-29.

Hay que tener muy en cuenta lo que ha hecho esta generación de jugadores por el balonmano español. Situando su nombre en lo más alto de las mejores competiciones de este deporte. Y tenemos que estarles muy agradecidos por ello. Más de lo que muchos creen. Este bronce sabe a oro.

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